Sin sorpresas. Con el contexto actual y desde principios de 2020, la COVID y sus consecuencias han creado un clima de desánimo entre las personas, y de austeridad (por no decir muy difícil) en las empresas.
Después de 7 meses en ese entorno, en Digitevent queremos mostrarte algunas soluciones que nos gustan para mantener el ánimo (sin enterrar la cabeza en la arena). En estos tiempos de incertidumbre hay dos opciones: seguir con la angustia por el futuro, o ver el lado positivo y las oportunidades que se generan, desde una perspectiva de resiliencia.
Pero primero, repasemos estos últimos meses para tomar perspectiva y saber cómo volver a ser optimistas:
El diagnóstico, en pocas palabras:
Debido (entre otros factores) a las redes sociales, que difunden información a menudo inverificable y compartida masivamente, el diagnóstico es claro: hay un peligro real de desinformación y un aumento de la ansiedad.

Este efecto bola de nieve contribuye de forma innegable a la aparición de un estado casi psicótico en el que ya no se sabe si la información que recibimos es objetiva y fiable. Así se abre la puerta a las teorías más disparatadas y a todo tipo de sesgos psicológicos.
Cuando la información ambiental alcanza este nivel, se habla de fear porn, literalmente «la excitación por el miedo».
¿Y si las cosas no estaban tan mal? Las buenas noticias:
Boris Cyrulnik, psicoanalista, dijo: «A diferencia de Estados Unidos, donde el término "resiliencia" es de uso común como símbolo de optimismo, en Europa es más difícil imponerlo, como si tuviéramos tendencia al misérabilisme.»
Es cierto que Europa (salvo quizá Escandinavia) no tiene fama de ser especialmente optimista. ¿Por qué no intentar cambiarlo?
Hay múltiples maneras de ver el día a día con una perspectiva nueva y más positiva:
- Evitar el consumo excesivo de contenido en redes sociales y preferir fuentes más fiables, como los grandes periódicos nacionales.
- Divertirse en el trabajo, evitando en particular la «Zoom fatigue» con Laugh.events, un servicio de cómicos que animan tus reuniones, conferencias e incluso videoconferencias.
- Seguir «happy broadcasts», esos medios que solo difunden información positiva, para dejar de ver el vaso solo medio vacío.
- Racionalizar el mundo que te rodea (te recomendamos el libro The Rational Optimist): vivimos en la época más pacífica de la historia, la tasa de mortalidad infantil está en su nivel más bajo en todo el mundo...
- Comprender que la eventualidad de una nueva ola epidémica será con toda probabilidad menos grave que la primera, la de marzo.
- ¡Porque Francia es uno de los campeones mundiales del rebote post-COVID!
- Porque las noticias sobre una posible vacuna son bastante positivas: en muchos países los avances son importantes.
- También puedes aprovechar este período de ralentización de la actividad para hacer balance de tu organización, tu vida personal o profesional, levantar la cabeza del volante y tomar la perspectiva necesaria para realinearte con tus objetivos y disfrutar de tu familia.

¿Y a nivel de negocio?
En lo que respecta a los negocios, estamos de acuerdo: algunos sectores están en una situación muy difícil y no pueden hacer nada al respecto, en particular la restauración, la hostelería y los eventos.
Sin embargo, como en cada gran convulsión, pueden surgir varias cosas positivas: el mercado puede, por ejemplo, depurarse (con menos competencia).
En otros casos, como en los eventos, la flexibilidad es la clave y nos adaptamos al contexto ofreciendo soluciones de videoconferencia, eventos virtuales o híbridos, para mantener vivo un sector crucial para todas las empresas.
Pero tranquilos: todos los sectores deberían beneficiarse del gasto diferido que hogares y empresas no realizaron durante 2020, lo que augura un buen crecimiento para los próximos años.
Así que ahora te toca a ti, tanto como individuo como colaborador de una empresa, participar en el esfuerzo de resiliencia y encontrar oportunidades o nuevos ejes de crecimiento para afrontar un año que ha sido, cuanto menos, agitado.



