Ningún sistema es infalible. Si la informática tiene sus hackers, el sector de los eventos también tiene un personaje que señala los fallos de un dispositivo: el gorrón en el mejor de los casos, el colado en el peor.
Evidentemente, estas técnicas se aplican más a los eventos externos: es difícil imaginar a alguien intentando colarse en un evento o un seminario interno cuando ningún compañero lo conoce.
Como somos buenos perdedores y aprendemos de los fallos de seguridad señalados por estos denunciantes, aquí tienes una lista de los colados más comunes en el mundo de los eventos...
...Y también las formas de evitarlos.
El lío del nombre en la lista, probabilidad de éxito: 10 %
Esta técnica clásica funciona tanto en la fiesta entre amigos a la que el hacker no está invitado como en el evento más organizado. La idea es hacerse pasar por otra persona apostando a ojo por la popularidad de un nombre. Siempre hay un "Alejandro", un "Tomás" o un "Julián" en alguna parte, sea la hora que sea. "Seguro que hay uno en la lista", piensa el hacker. El anfitrión o el vigilante de la entrada no tiene más remedio que creerlo... Sin embargo, la confirmación por correo electrónico con un código QR y un escaneo en la entrada suele impedir que este tipo de técnicas de poca monta cuelen (de ahí el 90 % de fracasos).
Esta pequeña suplantación rara vez supone un riesgo penal para quien la utiliza, pero sobre todo, permite todavía con menos frecuencia acceder al evento. Una de las variantes consiste en afirmar con aplomo que su nombre está en la lista.
La suplantación de identidad de alguien de la lista, probabilidad de éxito: 85 %
Es medianoche, la cola es larga y el colado no está en la lista, que también es larguísima. Tras conseguir descifrar el nombre de un invitado real, el impostor afirma que es él. La seguridad tiene sus fallos, ¡y la suplantación es uno de ellos!
Esta técnica, tan antigua como las chuletas en los exámenes, funciona de hecho muy a menudo. Eso sí, con la condición de que la lista sea visible y de que el hacker del evento no tenga ningún signo de miopía.
Los más atrevidos llegan incluso a hacerse pasar por un ponente, un DJ conocido o el hijo de una personalidad de la que saben con certeza que estará presente (para intentar conseguir copas gratis, a pura cara dura). Esta técnica clásica funciona tanto en la fiesta a la que el hacker no está invitado como en la más organizada, con vigilantes y un equipo desbordado. Las agencias de eventos, por supuesto, están acostumbradas a este tipo de técnicas y están preparadas para hacer frente a estos impostores.
A menudo existe la posibilidad de que el organizador del evento conozca a la persona cuyo nombre se ha usado. Esa es la causa del 15 % de fracasos.
El descaro creativo, probabilidad de éxito: 30 %
Esta vez el hacker se hace pasar por un expositor en una feria, por un periodista que cubre el evento o incluso por una celebridad. A diferencia del caso anterior, el colado se inventa un personaje.
Este tipo de fraude en la entrada funciona pocas veces, ya que depende en gran medida del tono de voz, del aspecto físico o de ese brillo de locura en la mirada.
El uso abusivo de una identidad falsa depende en gran parte del magnetismo personal del colado.
Esta técnica tiene más posibilidades de funcionar en un aftershow de la fashion week que en la feria de la vivienda nueva. Y cuando funciona, se parece más a una performance artística que a un incidente. Esta técnica se resume así: no estoy invitado, pero déjenme entrar por favor, tengo hambre y quiero participar en esta cena.
El descaro puro y simple, probabilidad de éxito: 5 %
Por lo general, la seguridad rechaza lo que es el colmo del atrevimiento en materia de colados. Pero a veces, misteriosamente, la técnica funciona.
Este tipo de hacker es muy carismático.

La operación comando, probabilidad de éxito: 5 %
Convertirse en parte de la multitud, mezclarse entre la masa de un palacio de congresos abarrotado. Pegarse a las paredes a espaldas de los vigilantes, escalar verjas y muros.
Algunos adeptos al camuflaje, verdaderos maestros de la infiltración, pueden presumir de haber pasado en las mismas narices de un dispositivo de seguridad imponente.
También está la vieja técnica de colarse en un grupo y trabar conversación con ellos.
Sin embargo, son muy pocos los que lo consiguen, y las sanciones son muy severas: piernas rotas, noche en el puesto de seguridad.
Bonus - El falso accionista, probabilidad de éxito: 100 %
Iniciado en Merci patron, este hackeo de eventos es especialmente espectacular y reivindicativo. Para recordarlo, François Ruffin había comprado acciones de LVMH y, en su calidad de accionista del grupo, se presentó en la junta general para increpar a Bernard Arnault. Más que un hackeo de eventos, este colado es un hackeo jurídico del derecho de sociedades. La variante es la de Elise Lucet en la junta general de Kering.
El resultado: la expulsión del evento.
Para los organizadores, no hay que preocuparse: hay pocas personas lo bastante motivadas como para comprar acciones solo por un bufé al año.
Para organizar tu evento con tranquilidad, está Digitevent.
Cada vez hay más eventos y, sobre todo, invitados sorpresa más creativos. Algunos incluso se han organizado en equipos para ir a la caza del chollo.
El colarse suele ser algo leve. Sin embargo, puede dañar la reputación de los organizadores de eventos profesionales (en los casos más extremos). Por lo demás, siempre hay que informar bien a los equipos de seguridad, pero sobre todo equiparse con las tecnologías de eventos más recientes, que permiten gestionar tu evento sin contratiempos.
Gracias a Digitevent puedes hacer escaneos en la entrada y digitalizar todos los puntos de acogida. Así se resuelven el problema de los horarios y el problema geográfico. También puedes eliminar las listas en papel, que suponen a la vez una pérdida de tiempo y de energía.
¡Ahora te toca a ti evitar a los hackers de los eventos!



